La tasa de conversión en tienda mide cuántos visitantes acaban comprando. A nivel de tienda es el porcentaje de visitantes que realiza una compra, y una tasa baja puede apuntar a problemas de layout, de surtido o de atención al cliente, como explicamos en este artículo sobre el comportamiento del consumidor (en inglés).
Sin embargo, la conversión global de la tienda esconde dónde se ganan y se pierden las ventas. Shoppermotion mide la conversión góndola a góndola: quién pasó, quién frenó para mirar, quién se detuvo a interactuar y quién metió el producto en la cesta. Cada recorrido anónimo se une con su ticket en caja, de modo que una visita que pasó por una góndola cuenta como compradora cuando su ticket incluye un producto de esa góndola. El resultado se mide, no se modela.
La conversión es el último paso del funnel de conversión y la base de la medición del retail media: comparar la conversión de los compradores expuestos y no expuestos da las ventas incrementales de una campaña. También es la métrica que suele decidir el ganador de un test A/B de layouts o planogramas.
Dos ejemplos de nuestro blog: en una tienda con 2.103 visitas semanales, 773 compradores pasaron por la sección de lácteos y quesos y 428 compraron en ella (artículo sobre category management, en inglés). En un análisis de folleto, 268 compras salieron de 995 visitas a la sección de refrescos, un 26,9 % (cómo medir las promociones en tienda).