Hace 15 años, la única manera de medir el impacto del e-commerce era a través de unos pequeños contadores de visitas que se mostraban en la página de inicio, por lo que cualquier portal podía medir de manera simplificada su popularidad. No obstante, los contadores de personas han evolucionado significativamente a lo largo de los años gracias a avances como el lanzamiento de Google Analytics en 2005.
De los contadores de visitas hacia un análisis avanzado de páginas web. Las análiticas en el e-commerce han cambiado significativamente en la úlima década.
Cualquiera que trabaje en marketing digital utiliza Google Analytics para medir el comportamiento de los visitantes cuando aceden a una página web. Su lanzamiento supuso un cambio, ya que permite analizar nuevas variables tales como el tiempo medio de visita, las tendencias de navegación, las visitas a páginas individuales o la localización geográfica desde la que visitan la página los usuarios. El uso de este tipo de software permite a los negocios digitales optimizar sus promociones, testar las estrategias de ventas cruzadas y medir de manera precisa la tasa de conversión de sus visitas.
Recientemente, los contadores han vuelto a cobrar importancia en negocios tradicionales como supermercados. Estos se suelen colocar en la entrada y se encuentran en varios formatos tales como infrarrojos, cámaras de vigilancia o sensores 3D. Todos estos formatos son muy útiles, pero fomentan que los comercios se sigan viendo como cajas negras en los que solo importa el número de visitantes y la cifra de ventas. Con esta concepción se pierde la ruta de compra completa que tiene lugar entre ambos eventos.
Afortunadamente, algunas cadenas de distribución se han dado cuenta de la importancia de estas métricas y han empezado a aplicar técnicas similares a las utilizadas en e-commerce. Gracias a herramientas de inteligencia se puede medir la ruta completa de cada consumidor de forma anónima y pasiva para entender su experiencia sin necesidad de utilizar cámaras o aplicaciones de móvil.

La herramienta interactiva de customer flow de Shoppermotion se utiliza para identificar puntos calientes en las categorías y para realizar A/B testings.

